El reconocido bailarín, coreógrafo y artista invitado llega al Teatro del Libertador San Martín junto al Ballet Oficial de la Provincia para presentar “Entre dos mundos”, una propuesta que reúne la suite de Paquita y tangos de Astor Piazzolla. Serán cuatro funciones, del 1 al 4 de octubre, con música en vivo y dirección artística de Patricia Baca Urquiza.
Para Hernán Piquín, volver a Córdoba tiene algo de regreso a casa. Su vínculo con la provincia no es solamente artístico: su madre es cordobesa y, como él mismo cuenta, “venir a Córdoba es como venir a casa”. Ahora ese regreso tendrá una particularidad: compartirá por primera vez este escenario con el Ballet Oficial de la Provincia, en una propuesta que cruza tradición, tango y distintas formas de entender la danza.
“Para mí estar acá es un placer. Córdoba es mi segunda casa. Y después tener esta posibilidad de poder trabajar con la compañía del teatro, la verdad que me emociona, me da mucha alegría”, cuenta Piquín, quien destaca especialmente el encuentro con los integrantes de la compañía. “Son bailarines que conozco, que me encantan cómo bailan”, señala.
Un encuentro único

“Entre dos mundos” propone una fusión única que entrelaza la suite del ballet Paquita, vinculada al rigor técnico y la tradición del repertorio clásico, con la pasión y el dramatismo del tango de Astor Piazzolla. La propuesta suma además un quinteto de tango en vivo, dirigido por el bandoneonista y coreógrafo Damián Torres.
Para Piquín, el intercambio con los integrantes del Ballet Oficial también forma parte del proceso creativo. “Me nutro de la energía de ellos”, afirma en relación con los bailarines. Y explica que busca que el trabajo se construya de manera colectiva: “Si hay algo que no les gusta, o hay algo que molesta, o algo que no sale, es: chicos, vengan, díganmelo, que lo cambiamos”.
Esa apertura aparece como una de las claves del proceso que comenzó semanas antes de llegar al escenario. En ese sentido, la bailarina Julieta Morchio, que será su compañera en los tangos, resume que “está siendo un proceso creativo en conjunto”, con un objetivo claro: “Hernán lo que está buscando es que se vea lo mejor de cada uno de los bailarines”.
Para ella el encuentro también tiene un valor especial. “Para mí es un privilegio poder compartir el escenario con Hernán”, sostiene, y destaca no solamente su técnica sino especialmente su calidad artística. En ese intercambio encuentran uno de los aspectos que más disfrutan de la danza: la posibilidad de generar una conexión que llegue directamente al público. “Hacemos un dúo que es fascinante, que tiene momentos de mirada, gestos, que son muy potentes. De conexión” afirman ambos. “Nos gusta lograr eso en el público, lograr la emoción”, agrega Hernán.
Del bailarín clásico al artista que busca libertad

Hernán Piquín también encuentra en esta propuesta un punto de contacto con un recorrido que atravesó diferentes lenguajes de la danza. Durante casi una década integró la compañía de Julio Bocca, una experiencia que, según recuerda, le permitió bailar diferentes estilos.
“Yo siempre estaba pensando: ‘yo soy bailarín clásico y a mí no me saques de la chaqueta y la malla’”, cuenta. Pero con el tiempo descubrió otras posibilidades en el movimiento: “Empecé a descubrir otros movimientos que me quedaban quizás mucho más cómodos, mucho más libres, mucho más fluidos”.
Ese descubrimiento lo acercó especialmente al contemporáneo y al neoclásico, lenguajes que le permitieron correrse de la búsqueda permanente de la perfección técnica para explorar otra dimensión de la interpretación.
“Disfruto mucho más eso: sentirme en un escenario como una persona real”, explica. “No como un príncipe, sino una persona real a la que le pasan las cosas que a cualquier persona le pasan”.
Para Piquín, allí aparece una de las claves del vínculo entre el intérprete y el público: la posibilidad de mostrar también la fragilidad. “Cuando uno se muestra tal como es y muestra esa fragilidad que también tenemos, está buenísimo, porque ahí conectás con el público”, sostiene.
“El escenario es mi mundo”

A los 52 años, Piquín habla de su presente con la misma idea que atraviesa buena parte de la propuesta: seguir explorando, trabajando y creando. “Para mí el escenario es mi mundo, mi lugar, mi lugar seguro, mi lugar donde me siento totalmente libre”, afirma.
Y lejos de pensar la trayectoria como un punto de llegada, la plantea como una posibilidad para continuar aprendiendo: “Intento mejorar y no caer, no quedarme sentado, sino seguir trabajando, trabajando, trabajando y creando y creando”.
Esa energía es, justamente, la que espera compartir con el Ballet Oficial durante las cuatro funciones de “Entre dos mundos”. “Estamos felices de poder compartir con la compañía y con Patricia Baca Urquiza, en este hermoso teatro”, finaliza Piquín.
“Entre dos mundos” funciones y entradas
Las funciones serán el jueves 1, viernes 2, sábado 3 y domingo 4 de octubre, a las 20, en la Sala Mayor del Teatro del Libertador General San Martín (Av. Vélez Sarsfield 365)
Las localidades se pueden adquirir en la boletería del teatro y a través de Autoentrada, con los siguientes valores: Platea: $50.000; Cazuela: $44.000; Tertulia: $35.000 y Paraíso: $25.000

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