En el marco del 50° aniversario del último golpe de Estado en nuestro país, el Teatro Municipal Comedia, Rivadavia 254, será escenario del estreno en Córdoba de La casa sin sosiego, la emblemática ópera de cámara con música de Gerardo Gandini y libreto de Griselda Gambaro. La producción contará con dos funciones el viernes 15 de mayo, a las 19:00 hs. y 21:00 hs., con entradas generales a $30.000 disponibles en Ticketek y en boleterías del teatro.

Se trata de una producción 100% cordobesa, íntegramente desarrollada en la ciudad, con un equipo artístico y técnico local. Bajo la dirección musical de Juan Manuel Brarda y la dirección de escena de Ezequiel Rodríguez, la obra reúne a esta dupla de jóvenes y talentosos realizadores que, desde hace años, vienen consolidándose como protagonistas de la escena cultural con proyección local y nacional.

La casa sin sosiego, escrita en 1991, es una pieza fundamental de la lírica contemporánea argentina. A partir del mito de Orfeo, la obra aborda la desaparición forzada de personas a través de la historia de Juan, quien desciende a los infiernos en busca de su esposa Teresa. En su estructura —compuesta por una introducción, seis escenas y cinco interludios— dialogan el Orfeo de Monteverdi, La Divina Comedia de Dante Alighieri y los testimonios del informe Nunca Más de la CONADEP, construyendo una metáfora profunda y conmovedora sobre la memoria, la justicia y la historia reciente argentina.

“Asumir la dirección musical de La casa sin sosiego en Córdoba, a 50 años del golpe de Estado, implica una responsabilidad artística y ética muy profunda. Se trata de una obra central del repertorio contemporáneo argentino, donde la música de Gerardo Gandini y el texto de Griselda Gambaro construyen una experiencia de enorme potencia simbólica. Poder presentarla por primera vez en nuestra ciudad no solo amplía el acceso a este patrimonio, sino que también abre un espacio de reflexión colectiva desde el arte sobre nuestra historia reciente. En ese cruce entre memoria, justicia y creación artística, la música se vuelve un vehículo imprescindible para volver a decir, para volver a escuchar y para no olvidar.”, expresó Juan Manuel Brarda.

Por su parte, Ezequiel Rodríguez señaló:
“Esta obra presenta un gran desafío escénico desde lo lumínico y desde el vestuario, ya que la acción transcurre en una casa sin paz en la que se escucha el grito de las personas perseguidas y torturadas, también el llanto de las personas que buscan a esas personas sin justicia. En este sentido la obra plantea la acción en un inframundo que realmente representa un desafío escénico que debe acompañar al gran elenco de músicos y cantantes en escena, quienes además realizan un gran trabajo actoral. Es verdaderamente para mí un placer poder tener a cargo esta responsabilidad que asumo con respeto y conciencia debido a la importancia del tema que estamos tratando.”

El elenco está conformado por Pia Gray (soprano), Lautaro Metral (actor), Carla Sargiotto (soprano), Rocío Agüero (mezzosoprano), Verónica Del Villar (mezzosoprano), Exequiel Ibarra (tenor) y Federico Finocchiaro (barítono), acompañados por un destacado ensamble instrumental integrado por músicos cordobeses.

El equipo creativo se completa con Irene Amerio como maestra repertorista y pianista, Leandro Liuzzi en violín, Lucas Camacho en viola, Juan Cruz Zigarán en contrabajo, Salvador Pradenas en flauta, Sebastián Vallejo en oboe y corno inglés, Juan Gabriel Moreno en clarinete y clarinete bajo, Juan Manuel Sumbaino en arpa, y Javier Muñoz junto a Octavio Gazal en percusión. El diseño de luces está a cargo de Rodrigo Brunelli, maquillaje y peinado de Franco Di Martino, asistencia de dirección de Hernán Oviedo, fotografía de Susana Pérez, diseño gráfico de Billy Petrone y prensa y comunicación de Juan Manuel Ramia.

Con edición de Melos Ediciones Musicales S.A. de Buenos Aires, La casa sin sosiego llega por primera vez a Córdoba como una experiencia artística de alto valor simbólico, que pone en diálogo la creación contemporánea con la memoria colectiva, reafirmando el rol del arte como espacio de reflexión, expresión y construcción de sentido.

Acerca de la obra y sus autores

Desde el punto de vista conceptual, la obra es una relectura del mito de Orfeo, trasladado a la Argentina de la posdictadura. El descenso al inframundo se resignifica como la búsqueda de los desaparecidos, y el relato sigue a un hombre —Juan— en su recorrido desesperado para encontrar a su esposa. A través de esta operación simbólica, la pieza construye una metáfora sobre el terrorismo de Estado, el dolor y la memoria, articulando distintos planos de sentido vinculados a la desaparición, la angustia y el contexto histórico reciente.

En términos estéticos, La casa sin sosiego se caracteriza por su fuerte intertextualidad: dialoga con el Orfeo de Monteverdi, con La Divina Comedia de Dante Alighieri y con el informe Nunca Más, generando un entramado simbólico donde mito y realidad histórica se funden. Esta combinación convierte a la obra en un “caso límite”, donde el tiempo mítico y el tiempo histórico se superponen para construir una alegoría profundamente política y poética.

Tanto Gandini como Gambaro son figuras centrales de la cultura argentina. Gandini (1936–2013) fue un compositor y pianista de gran influencia, vinculado tanto a la música académica contemporánea como a experiencias populares —colaboró con Astor Piazzolla y realizó arreglos para Fito Páez— destacándose por una estética de gran libertad creativa. Por su parte, Gambaro es una de las dramaturgas más importantes del país, cuya obra está profundamente comprometida con los conflictos políticos y sociales, especialmente la violencia y la represión de la última dictadura, temática presente en varias de sus piezas, entre ellas La casa sin sosiego.