El sábado 21 de septiembre la mujer del Rock; Fabiana Cantilo se presentó en el teatro de Ciudad de las Artes.

Su repertorio viajó por diversas generaciones provocando imágenes mentales en cada uno de los espectadores. Su show con formato acústico y en dúo con la guitarrista cordobesa Marian Pellegrino dio inicio a la primavera. Su pisada en el escenario se hizo sentir con “Una tregua” dando comienzo al lazo entre sus canciones y el público como “meteoritos de luz”.

Ante una sala llena, la hija del rigor, se dio el lujo de habitar diferentes géneros musicales.
El folklore impactó con la canción “Juana Azurduy” produciendo inminentes recuerdos históricos.. El momento de mayor identidad cultural fue cuando interpretó “Cambalache” y “Balada para un loco” con un público cautivado por el tango. The Beatles asomo “Across the Universe” en todas las dimensiones del teatro. La cantante con un gran mensaje “Gracias por venir” regaló su mejor versión de la canción de Gustavo Cerati.

Uno de sus maestros el gran Charly García se ganó el reconocimiento de la cantante cuando interpretó “Alicia en el país” y “Eite Leda” con el idioma único de Serú Girán.
Fabiana sacó la bandera de la leyenda del rock en una noche con un abanico de sensaciones sonoras que recorrieron el espacio sideral. Se produjo una simbiosis coral con “Nada es para siempre” y la frase: “Hay un boomerang en la city” afianzó su significado al pisar la capital del cuarteto, otra vez.

La amplitud del espectáculo le permitió a Marian Pellegrino jugar de local cantando un tema de su autoría y mostrando su especial latido musical.

Con hazaña la voz femenina del rock promocionó su nuevo disco con base celta “Cuna de piedra” levantando el puño como productora independiente y obsequió las canciones “Un tiro de gracia” y “Luna” que forman parte de su reciente material discográfico que lanzó a través de plataformas digitales.

Un final explosivo con los hits “Ya fue” y “Mi enfermedad” selló la noche primaveral con un público embelesado y dando muestras de satisfacción ante un concierto que desplegó una innumerable combinación de sensaciones entre el pretérito revelado, el instante mágico y la expectativa de seguir escribiendo a través de huellas indelebles el porvenir.

“Fabita contenta” (como lo dice su usuario de Instagram) mostró su esencia auténtica y espontánea; una mezcla entre pasado y realidad, cimientos y espiritualidad.

Un show mediado por relatos de anécdotas permitió una proximidad y un feedback con el público entre risas y aplausos dando un resultado histriónico de su paso por Córdoba junto a la magnética fusión con Marian Pellegrino.
El recorrido por su amplio espectro musical entre canciones propias y versiones gloriosas de grandes éxitos defendió su postura multifacética de mujer del rock.

Redacción: Candelaria Ayelen Barrionuevo