“Walsh vs. Capote/ Capote vs. Walsh” en la Feria del Libro

En el marco de la Feria del Libro y bajo el lema “Los libros y las armas”, entre el 11 y el 14 de septiembre se desarrolló la IV edición del Encuentro Internacional Córdoba Mata: un reducto para los amantes del género negro.

En su jornada inaugural, la mesa debate intentó esclarecer qué influencia tuvieron estos verdaderos “pesos pesados” en la literatura mundial.

El cuadrilátero. La carpa montada en el Patio Mayor del Cabildo donde se desarrolló el Ciclo Córdoba Mata. “Este es un evento internacional, pero sobre todo, es un evento distinto, dónde celebramos y hablamos de un género muy popular. Eso hace que la gente se acerque o que lo siga leyendo”, precisó el escritor Fernando López, impulsor del espacio, acerca de la literatura de “género negro” o “non fiction”.

Los adversarios. En una esquina, David Knutson, investigador estadounidense y docente de literatura española en la Universidad de Cincinnati. Se especializa en novela negra en español. En la otra esquina, Dante Leguizamón, periodista y escritor cordobés. Publicó “La marca de la bestia: la investigación periodística sobre el violador serial de Córdoba” (2006) y “La letra con sangre” (2012).

Los une la pasión por el género negro o también conocido como “non fiction”: una manera de narrar hechos reales aplicando técnicas de la ficción, en donde se destaca el punto de vista del autor: una suerte de detective que sale de su oficina a la calle, se involucra en las historias, y se nutre de esas vivencias para contarlas.

El árbitro. Waldo Cebrero, periodista y escritor cordobés especializado en temas policiales. Luego de las presentaciones de los “contendientes” invitados, aclara que plantear simplemente una disputa acerca de si fue Capote o Walsh quien dio origen al género negro “sería un tanto estéril”, dado que un autor publicó antes. “Operación Masacre”, de Rodolfo Walsh data de 1957, mientras que “A sangre fría”, de Truman Capote, es de 1966. No obstante, se muestra muy entusiasmado de poder moderar este “combate”.

Round 1. David Knutson toma la palabra  y para sorpresa del auditorio, que se veía casi completo, diverso y animado por las constantes referencias al boxeo, manifestó que es un hombre muy pacífico y que se rendía en ese primer asalto. “Walsh es el ganador”, bromeó. FIN DE LA PELEA.

Luego del aplauso pertinente, Knutson hizo una reseña acerca de Truman Capote, su personalidad y su afinidad con  la alta sociedad neoyorquina, por lo que aún se sorprende de que haya podido desligarse de ese entorno y sumergirse en el escenario rural de Holcomb (Kansas) durante más de 5 años de intensa investigación, cuyo resultado fue “A sangre fría”.

A su turno, Dante Leguizamón opina que ambos autores muestran cómo funcionan las sociedades y cómo determinados hechos (los crímenes), terminan confirmando que el enemigo “suele ser la misma sociedad”. Knutson suscribe y agrega que uno de los aciertos de Capote fue  aproximarse a un temor común en la sociedad estadounidense, fundamentalmente en ámbitos rurales: el miedo a ser asaltados en el hogar durante la noche. “Invasión al hogar, le llamamos”, precisa. Y este rasgo social persiste. Knutson, por ser oriundo de un pequeño pueblo de Iowa, reconoce sufrir esa fobia: “A veces se me olvida cerrar la puerta de noche y me levanto sobresaltado”.

Para Leguizamón, Capote es muy hábil en su relato al exponer a los asesinos como “el otro que viene” y  pone en crisis la normalidad del pueblo. “Por nuestra historia política, nosotros estamos más acostumbrados a los allanamientos de morada”, reflexiona.

El escritor continúa: “Si esto fuera una pelea de box, ellos no hubiesen boxeado. Creo que Capote habría enamorado a Walsh y que juntos habrían tenido un hijo llamado, quizás, Cristian Alarcón”. David, Waldo y el auditorio festejan la ocurrencia de Dante. De fondo, las campanadas de la Catedral también acompañan el momento.

Parte del interés que nos provocan estas novelas policiales es el destino de las víctimas que no pueden contarnos su experiencia y “el artificio de la no ficción del autor”, capaz de devolverles la voz, señala Cebrero. Leguizamón menciona que “ambos autores ponen el cuerpo y mueren” al adentrarse en las respectivas historias, y que luego “nacen de otra manera”. Walsh nace como un actor político y Capote, como el escritor “que fue capaz de crear para la centralidad del mundo un género nuevo que, cronológicamente,  ya había sido creado”.

Avanzada la charla surgió, además del viento frío que se colaba por los costados de la carpa, una mención especial respecto del papel tanto de  Enriqueta Muñiz como de Nelle Harper Lee, que acompañaron a los autores en las respectivas investigaciones. Wash dedicó Operación Masacre a Enriqueta, reconociendo que el trabajo fue compartido. Por su parte, Harper Lee resultó fundamental para “contener a Capote en sus depresiones en un pueblito tan remoto”.

Para Leguizamón, la clave de estas “verdaderas obras de arte” radica en que tanto Capote como Walsh se “animaron a vivir la experiencia del periodismo narrativo, que es la única manera de hacer periodismo”, y que lo que está faltando desde entonces “son cronistas que se animen a darle una vuelta de tuerca a un género que se está tornando un tanto aburrido y repetitivo”.

 

*Por Cristina Ciampichetti y Belén Crespo.

septiembre 16th, 2017